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Costumbres: Los cuernos son
gruesos y muy desarrollados, curvándose hacia
arriba en los extremos; la distancia de estos alcanza
en los machos una distancia de un metro; su superficie
es muy irregular, y en los machos más viejos
se ensanchan extraordinariamente en la base hasta
cubrir toda la frente, quedando entre ambos una pequeña
separación.
Estos rumiantes prefieren la llanura a la montaña
y se establecen casi siempre en zonas en las que abunde
el agua, o en casos extremos el fango.
Los becerros nacen en distintos meses del año,
puesto que la época del celo no corresponde
a una determinada estación para todos estos
bovinos, debido a que su área de dispersión
es vasta y las condiciones climáticas muy diversas.
Este búfalo pasa las horas más cálidas
de la jornada durmiendo y rumiando en algún
charco fangoso o en algún paraje sombrío
del bosque, un matorral muy espeso o una garganta
profunda. Su carácter es tozudo y agresivo;
casi siempre mantiene su ancha y maciza cabeza en
posición de ataque.
Cuando es herido mortalmente el búfalo se deja
caer poco a poco a tierra, alarga la cabeza y emite
un especial y breve mugido; los cazadores expertos
no se aproximan nunca sin haber oído este sonido.
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