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Costumbres: Las patas son
altas y relativamente robustas; tienen las pesuñas
anchas, con uñas posteriores aplanadas y romas;
la cola desciende hasta la articulación de
las ancas. La hembra tiene dos pares de pezones.
El pelaje es corto, liso y muy espeso; en el morrillo
se alarga formando una crin encrespada, y en el cuello,
bajo la garganta, forma un largo fleco pendiente.
El color es ceniciento o castaño oscuro, con
reflejos azulados; el vientre y las ancas son blancos,
así como los dos anillos sobre el tarso y una
gran mancha semilunar que presenta en la garganta.
Por lo general vive en las llanuras abiertas, pobladas
de matorrales y ricas en agua.
Parece tener la costumbre de depositar su excremento
en un determinado lugar. Se agrupa casi siempre en
rebaños cuyo numero oscila entre seis y veinte
individuos, con excepción de los machos viejos
que viven solitarios.
Son bovinos de hábitos diurnos y se muestran
sobre todo activos por la mañana y al atardecer.
Se alimentan de hierba, hojas y brotes tiernos, sin
que tampoco desdeñen los frutos dulces y la
caña de azúcar.
Por regla general su paso se parece al de otros antílopes:
pero apenas se irrita, arquea el lomo, retrae el cuello
y se desliza despacio entre las matas, la cola entre
piernas, observando con miradas circunspectas cuanto
le rodea.
Su periodo de gestación dura ocho meses. En
el primer parto la hembra da a luz a una sola cría;
en los siguientes, dos cada vez.
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